En los
últimos días se ha presenciado que las personas se encuentran en un estado
reactive, a la espera de algún acontecimiento que les de ese impulso para
mostrarse.
La gota que derramó el
vaso de una política actual, que viene de escándalo tras escándalo, fue el
despido de los dos fiscales del ministerio público. Las personas salieron en
batallón a las calles a alzar su voz de lucha y desazón ante tanta corrupción.
Como era de esperarse, la respuesta ante tantas marchas fue el restablecimiento
de estos fiscales. No le quedaba otra al presidente del poder judicial que
escuchar al pueblo. Sin embargo, este hecho no aminora en nada el mal estado de
la política actual.
Hacer política ha
dejado de ser un trabajo en conjunto con el pueblo y para el pueblo, se ha
convertido en un juego de poder, donde el más “hábil” se aprovecha de las
situaciones que se le presentan, vulnerando la legalidad y la moral.
“Así está el Perú pues,
causa”.
-Flor de Belén Flores Silvestre
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